MAS ALLA, DE LAS ARMAS, BATALLAS Y POSICIONAMIENTOS O RECONQUISTAS DE TERRI

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ISIS TENDRÁ QUE RECONVERTIRSE

La batalla por Mosul: coalición de enemigos contra un enemigo común

Mosul (en árabe, al-Mawsil) es la 3ra. ciudad más grande de Irak, después de la capital y de Basora. La mayoría de sus habitantes son asirios. Durante los 7 meses de la 1ra. invasión de USA a Irak (1990-1991), murió un número no establecido de civiles en Mosul. En junio de 2014 el Estado Islámico tomó el control de Mosul y el líder del autodenominado califato, Abu Bakr al Bagdadi, lo anunció en la mezquita central. El único camino de huida posible era casi imposible: hacia Raqqa [capital del califato] y de allí a zonas controladas por el Ejército Libre de Siria y luego hasta Turquía para regresar a Irak. Sólo lograban escapar quienes pagaban sobornos a los soldados de EI. Ahora al avanzar la reconquista de Mosul por las tropas iraquíes y kurdas, con apoyo estadounidense, es la cúpula del Estado Is lámico la que abandonó la ciudad por los corredores estrechos que dejaron sin minar. Pero el comandante de la operación de USA contra EI en Irak y Siria, el general Gary J. Volesky, aseguró desde Bagdad: “Hemos visto movimiento de salidas desde Mosul. Adónde van, de eso ya se ocuparán nuestros soldados que marcan los objetivos”. Volesky aseguró que vigilan las salidas de la ciudad y atacan desde el aire a los convoyes de combatientes que se baten en retirada.

“Todos quieren a ISIS fuera de Mosul. Todos quieren matar a ISIS, pero ¿cuáles serán los efectos secundarios de eso?”.

El 16/10, la oposición siria y el ejército turco recuperaron la ciudad de Dabiq de las manos de Estado Islámico. La ciudad tenía una importancia simbólica enorme para el grupo terrorista: desde que proclamara su califato en el año 2014, Dabiq –en el norte de Siria y a pocas millas de la frontera con Turquía- estaba siempre presente en la retórica de ISIS por ser el lugar a donde iba a tener lugar la batalla final.

En esta visión apocalíptica, una coalición de 80 naciones que compondría al “ejército cruzado” invadía Dabiq y tenía lugar la lucha final entre creyentes y no creyentes. Pero ahora que el grupo perdió Dabiq a manos de rebeldes sirios apoyados por Turquía, dio un giro retórico para explicar la derrota y dijo que la verdadera batalla apocalíptica por Dabiq llegaría más adelante. Estado Islámico esté muy probablemen te por perder otra ciudad clave, esta vez en Irak: Mosul.

“El cambio radical de postura fue parte de un reposicionamiento mayor mientras que el Estado Islámico pierde terreno, no solo en Siria pero también en Irak, a donde fuerzas apoyadas por Estados Unidos comenzaron el lunes a expulsar al grupo de la ciudad de Mosul, extensa y vital a nivel estratégico. A la defensiva en ambos países, el grupo ha estado preparándose para reducirse y sobrevivir”, escribió Anne Barnard, del diario The New York Times.

La campaña por Mosul se lanzó el 17/10 y el sitio es también clave para el grupo aunque por otras razones: Mosul, la ciudad más grande dominada por sunnitas en un país dominado por los grupos políticos chiitas, fue una vez el hogar de más de 2 millones de residentes.

La ciudad ha sido, durante los 2 años y medio en que estuvo capturada, la más vital fuente de ingresos por impuesto y trabajo forzado de ISIS, escribió Dougla s Schorzman de The New York Times. Se cree que es también adonde cientos de mujeres y niños yazidíes son mantenidos en esclavitud, y a donde el Estado Islámico tiene su operación de armas químicas. Mosul era también el centro de mayor población cristiana antes de la invasión del Estado Islámico.

ISIS se reinventa: giro en el relato tras derrotas militares

En un cambio de estrategia obligado, el Estado Islámico ha estado difundiendo fundamento ideológico que le dé un sentido a las derrotas que estuvo sufriendo en el campo de batalla.

“La generación que ha vivido a la sombra del califato, o ha vivido durante sus grandes batallas, podrá –si Dios quiere- mantener su bandera en alto”, publicó el grupo en su newsletter semanal, Al Naba, en junio. El artículo le recordaba además a los seguidores del grupo que su pri mera versión, el Estado Islámico de Irak, había sobrevivido escondiéndose en el desierto tras la derrota militar durante la ocupación estadounidense, solo para volver a emerger con más fuerza en Siria algunos años después y eventualmente capturar gran parte de Irak, incluida Mosul.

“Cientos de peleadores del Estado Islámico y sus familias han escapado a la capital de facto del grupo, la ciudad siria del norte, Raqqa, en los días recientes, de acuerdo a varios residentes de esa ciudad que pidieron no ser nombrados para evitar represalias. Dijeron que los arribos habían sido desde Mosul, así como de áreas tales como alrededor de Dabiq en la provincia siria de Alepo, y que estaban esperando que las autoridades del Estado Islámico les encontraran vivienda”, escribió Barnard en el Times.

La esperanza que supone la derrota del ISIS es opacada por otro interrogante: ¿quién dominará las tierras recuperadas una vez que la amenaza del grupo yihadista se evapore? En la lucha en Siria y en Irak están involucradas una constelación de fuerzas que no necesariamente se agradan las unas a las otras. Esto incluye a Estados Unidos, Rusia, Irán, Turquía, el Gobierno sirio de Bashar al-Assad, los rebeldes sirios y las milicias kurdas.

“Muchos de los enemigos del Estado Islámico son también enemigos entre ellos. Se acusan el uno al otro de utilizar al grupo como un arma, de estar efectivamente aliado a él, o de llevar a sus integrantes a territorio enemigo para que sean el dolor de cabeza de otro. Están también compitiendo entre ellos por ganar la tierra que era del grupo”, explica Barnard.

La liberación de la ciudad de Dabiq, por ejemplo fue parte de una campaña llamada Escudo del Éufrates, en la que Turquía ayudó a rebeldes sirios a tomar el control de un vasto territorio que va del río Éufrates hasta la ciudad de Azaz, en el norte de Alepo. La misión tenía un objetivo doble: vencer al ISIS por un lado y contener a los kurdos sirios por el otro, ya que estos han estado expandiendo su territorio en el norte de Siria en los últimos meses, explica Kareem Shaheen del diario The Guardian.

Ankara considera a las Unidades de Protección Popular (YPG), la principal milicia siria kurda, como un brazo más del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), un grupo separatista que pelea por independizarse de Turquía.

Mosul post-ISIS: ¿mayor fragmentación?

“La gran pregunta en Mosul es qué viene después”, escribió Rebecca Collard de la revista Time, en la misma dirección.

En la lucha contra el Estado Islámico en Mosul están involucrados:

-El ejército nacional iraquí
-Las fuerzas kurdas peshmerga
-Combatientes tribales sunnitas locales
-Las Unidades de Movilización Popular (PMU según sus siglas en inglés), compuestas mayoritariamente por grupos chitas pero también por otros cristianos y yazidíes.

Todas las fuerzas tienen agendas diferentes. “Todas saben que si no son parte de la batalla perderán influencia en Irak”, dijo el Dr. Renad Mansour, investigador del think-tank Chatham House –basado en el Reino Unido pero especializado en Medio Oriente y África- a la revista Time.

“El éxito del gobierno en la batalla por Mosul debilitará sin dudas a ISIS, pero si ayudará a estabilizar Irak o atenderá la fragmentación cada vez más amplia en el país, está muy en duda”, escribió Vincent Duran del diario Irish Times. Se teme por un lado que los habitantes sunnitas de Mosul rechacen con violencia a sus “liberadores” chiitas, así como la posibilidad de que haya violencia sectaria contra los iraquíes sunnitas por parte de las milicias chiitas, que tienen una gran representación dentro de las fuerzas que forman parte del ataque a Mosul.

“Igualmente preocupante es la posibilidad de que la recaptura de Mosul profundice más que subsane la fragmentación que caracteriza a Irak hoy. En la ausencia de un plan articulado para la gobernanza de la ciudad y la provincia de Nínive en la que está localizada, los intereses divergentes de aquellos que buscan liberarla de ISIS pueden llevar a más conflicto. Las milicias tribales árabes sunnitas, las milicias árabes chiitas, los grupos kurdos y las milicias turcomanas tienen todas diferentes agendas, aun si comparten un enemigo común como ISIS, mientras que hay reportes de planes para la partición de la provincia en cantones de acuerdo a líneas étnicas y sectarias”, escribió Duran en el Irish Times.

Cómo será la batalla por Mosul

“La liberación de Mosul está tan cerca como puede haber de una certeza en una batalla. El Estado Islámico tiene quizás entre 2.000 y 3.000 soldados para defender una metrópolis de 12 millas cuadradas (31 Km2), mientras que alrededor de 54.000 fuerzas de seguridad iraquíes y kurdos peshmerga los atacan”, escribió Michael Knights de la revista Foreign Policy.

“El mapa de Irak está dividido en 3: en el norte del país están los kurdos, de mayoría sunnita. Al sudeste, el gobierno central chiita. Kurdos (15%) y chiitas (60%) son apóstatas para EI (sunnitas, 32%). Aunque kurdos y chiitas no se llevan bien, los une el deseo de derrotar al mismo enemigo”, explica el diario La Nación.

Según el diario, la campaña por Mosul consta de 4 etapas:

> En una 1ra. etapa, los soldados kurdos tomaron control de las aldeas al este de Mosul y avanzaron por tierra hacia Qaraqosh, apoyad os por ataques aéreos de la coalición. Las Unidades de Movilización Popular y el ejército iraquí anunciaron el martes que la ciudad cristiana de Qaraqosh había sido recuperada.

>En la 2da. etapa, las tropas iraquíes en el sur (bases aéreas de Qaiyara y Al-Shurah) avanzan hacia Mosul con el objetivo de rodear la ciudad.

>En una 3ra. etapa, buscarán cercar el círculo cortando las rutas de suministro de Estado Islámico y aislando la zona. Se teme que el sitio a Mosul desencadene una catástrofe humanitaria.

>En la 4ta. etapa, el asalto final a Mosul estará a cargo de los comandos antiterroristas de Irak. Podrían unirse la policía federal iraquí y unidades del ejército.

Bagdad y sus aliados internacionales han hecho esfuerzos rigurosos para mantener a los peshmerga –fuerzas kurdas- y a las Unidades de Movilización Popular (PMU, según sus siglas en inglés) –mayoritariamente chiitas- afuera de la batalla urbana por Mosul. Ya aprendieron la lección de la ocupación post-2003 de la ciudad, cuando la mayoría árabe sunnita de Mosul rechazó violentamente las fuerzas de seguridad kurdas y chiitas que había instalado el ejército norteamericano, explica Knights.

Cuando Saddam Hussein cayó, la población de Mosul se rebeló luego de que USA invadiera la ciudad. Esta vez, tras 2 años y medio de dictadura medieval que ha aterrorizado a la ciudad, se cree que si todo sale como esperado, los habitantes de Mosul recibirán a las fuerzas de seguridad iraquíes con los brazos abiertos. La suma de esfuerzos internacionales ha alcanzado su pico en la batalla por Mosul.

La coalición, su inteligencia, logística y armamento, es central para el éxito de la campaña militar iraquí. Pero esta centralidad, advierte Knights, es una espada de doble filo.

“¿Qué pasa si el apoyo de la coalición desaparece luego de que Mosul es liberada? La previa iteración del Estado Islámico fue vencida en Irak ya una vez entre 2007 y 2010, chamuscada hasta sus raíces por una combinación poderosa de operaciones especiales lideradas por USA, acciones contrainsurgentes iraquíes inteligentes, y las insurrecciones lanzadas por muchos militantes sunnitas. Pero el Estado Islámico se recuperó entre 2010 y 2014 y volvió más fuerte que nunca, invadiendo un tercio del país, solamente 2 años y medios después de que las fuerzas norteamericanas se marcharan”, escribe Knights. Se teme que esto podría volver a suceder.

Dónde trazar la línea de la región kurda y el riesgo de violencia entre chiitas y sunnitas

“En la primera etapa de la operación Mosul, el ejército nacional iraquí se quedó atrás y dejó a las fuerzas kurdas avanzar, vehículos llevando la bandera kurda, roja, blanca y ve rde, llegaron a la cima con el sol amarillo”, escribió Collard de Time.

“Las fuerzas peshmerga tomarán control de la región del Kurdistán y las fuerzas iraquíes entrarán en Mosul”,explicó el combatiente kurdo, Bazid Jotyar, a Time. Pero la gran discusión estará en dónde trazar las fronteras de la región kurda.

Los kurdos ya tenían un grado de autonomía en el norte de Irak, pero la batalla por Mosul podría ser una oportunidad para ganar más. Muchas de las áreas ahora controladas por los peshmerga están en discusión y se supone que se decida sobre ellas en un referéndum bajo el artículo 140 de la constitución iraquí post-Saddam Hussein.

Pero, en los hechos, las fronteras se están decidiendo mediante las tropas en el terreno. Renad Mansour explica a Time que si bien es probable que los kurdos no se queden con todas las áreas que controlarán tras la batalla de Mosul, es probable que irán a la mesa de negociaciones con estos territorios bajo el brazo, para pedir.

No sólo los kurdos esperan avanzar tras la derrota del ISIS. A pocas millas de los peshmerga, hay combatientes chiitas bajo el paraguas de las Unidades de Movilización Popular. Algunos combaten cantando el nombre de Hussein, una figura religiosa importante para los chiitas, explica la revista Time. Son uno de los grupos más controversiales que participan de la operación.

Si bien han dejado en claro que no tienen otro objetivo político más que derrotar al ISIS, su presencia podría no ser bienvenida ya que muchas de estas milicias han sido acusadas de tortura y abusos por parte de las poblaciones civiles sunnitas, tras ayudar a recuperar territorio. Parte de estas milicias chiitas están también apoyadas por Irán, que tiene su propio interés en mantener a los chiitas en con trol del país.

“Si las fuerzas de seguridad iraquíes tienen éxito en echar al ISIS de Mosul, nos encontraremos inmediatamente con un problema secundario-milicias chiitas patrullando y controlando lo que es tradicionalmente territorio sunnita”, dijo Chris Harmer, analista del Instituto para el Estudio de la Guerra, en Washington, a Time. Dejar que la milicia chiita tome control de áreas que hoy están bajo ISIS, sería básicamente como reemplazar a un grupo de militantes por otro, aclara.

El gobierno nacional, por otro lado, se juega su reputación internacional como capaz de controlar Irak, algo que fue puesto en duda cuando ISIS tomó control de un tercio del territorio del país, enfrentando una resistencia débil por parte del ejército iraquí y siendo bienvenido por algunas comunidades sunnitas.

Así y todo, aun contando con el apoyo de la coalición liderada por USA, el ejército nacional no puede hacerlo solo: necesita de las fuerzas paramilitares kurdas y chiitas. “Todos quieren a ISIS fuera de Mosul. Todos quieren matar a ISIS, pero ¿cuáles serán los efectos secundarios de eso?”, se pregunta Harmer.

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